martes, 9 de abril de 2013

En defensa de la Iglesia


Hace un tiempo estaba navegando  por una red social muy conocida en la que vi una supuesta foto de un cristiano que había sido asesinado por no negar su fe; al pie de la fotografía, los comentarios de cientos de personas que compartían su posición acerca del acontecimiento; algunos lamentando el suceso, otros negando que el hombre en realidad era cristiano, pero otros desviándose del foro comenzaron a publicar comentarios expresando sus opiniones personales  acerca de la Iglesia en el mundo; la verdad es doloroso leer como cientos, miles y hasta millones de personas tienen una opinión tan vil acerca de la Iglesia de Jesucristo hoy, algunos catalogan la Iglesia como un negocio donde un pequeño círculo son beneficiados y enriquecidos, otros la describen como un nido de hipócritas que siendo iguales al mundo pretenden aparentar santidad, otros tan solo opinan que todo es una gran mentira y un juego para cautivar las mentes.

Lo triste de esta situación es que en la actualidad, ciertamente una multitud de falsos cristianos se han aprovechado de la fe de muchos para, escondidos detrás de una fachada de ovejas construir una Iglesia falsa, adoradora de un dios falso, y que desvirtúa la maravillosa verdad de las escrituras a conveniencia… esto no debe sorprendernos pues la misma escritura lo advirtió: 15 »Ten cuidado de los falsos profetas que vienen disfrazados de ovejas inofensivas pero en realidad son lobos feroces. (Mateo 7:15)

Es lamentable que el pueblo del verdadero Dios, aquellos que le adoramos con fervor y anhelamos que su gloria y salvación sean derramadas sobre nuestro mundo, caiga en boca de estos hombres y mujeres que juzgan de forma general; entonces, ¿qué podemos hacer tu y yo ante este problema?... La Biblia es clara en cuanto a nuestra intervención:

15 La voluntad de Dios es que la vida honorable de ustedes calle a la gente ignorante que los acusa sin fundamento alguno. 16 Pues ustedes son libres, pero a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal. 17 Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo. Teman a Dios y respeten al rey. (1° Pedro 2:15-17)

El mandato es claro, que nuestra vida (testimonio, forma de conducirnos, de hablar, de tratar al prójimo, etc), sea honorable y conforme a lo que predicamos, que es la Santa Biblia, de esta manera, no encontrarán en nosotros falsedad ni argumentos para desvalorizar el maravilloso evangelio de Cristo.

Defendamos el evangelio con más que palabras… con acciones, actitudes y el desarrollo de una vida santa, de servicio al prójimo y de amor al mundo!!! Levantemos el nombre de Dios y de su amada esposa… la Iglesia!

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